Plurales gramaticales

Hoy se celebra el bicentenario de La Pepa, la constitución que tomó forma en las cortes de Cádiz en pleno fenómeno napoleónico peninsular. Pero más de aquella, prefiero hablar de la que tiene vigencia hoy en día tras la muerte de aquel “visionario” (sí, Sheldon, esto es sarcasmo) tras cuatro décadas de pasear el aguilucho.

Su primer artículo, según Wikipedia, reza así:

Artículo 1.

1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado

3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

Y ya, de primeras, me parece que, por decirlo sin incurrir en groserías ni improperios, nos la están dando con queso. Porque no consigo casar de ninguna forma los términos igualdadjusticia, sumados a la soberanía nacional emanada del populacho, con la Monarquía.

Porque se están atribuyendo a ciertos individuos unos derechos y privilegios simplemente por el mero hecho de haber llegado al mundo a través de una entrepierna femenina muy concreta. Que yo sepa, a ninguno de los de a pie nos van a instalar en un palacio, a gastos pagados con partidas presupuestarias salidas del escote público.

Rememorando un poco, históricamente el linaje de las realezas europeas se entrecruzaba en numerosas ocasiones; y en muchos de esos casos se podría hablar de rayar en la endogamia. Creo recordar que este factor influye poderosamente en la descendencia genética, por lo que no puedo más que dudar de que se trate de una raza humana de características intelectuales superiores a las del resto; si fuese así, quizás podría tener un punto a su favor a la hora de atribuirles ciertas capacidades sobre los demás que justificasen dichos privilegios.

Porque todo el mérito de aquellos que llevan adherido el epíteto de noble, remontándonos siglos atrás, consistió en que unos individuos consiguieron tener un garrote o un cuchillo más grande que los de otros, y así fueron ganando posesiones, tierras,… El imperio, o emporio, se iba incrementando anexionando por este método más y más terrenos; y cuanto mayor es el título nobiliario, más huesos se han usado para poner los cimientos.

Si todos somos iguales, que me lo expliquen. Igual es que me perdí los capítulos importantes de Barrio Sésamo y por eso no me entero. Y claro, como lo dice la constitución es algo que no se puede ni debatir. Porque de modificar la carta magna se ha hablado largo y tendido a cuenta de reivindicaciones de distinta índole durante mucho tiempo, y siempre se ha dicho que nanai. Con grandes aspavientos, por favor, cómo se va a retocar una sola coma de ese texto paradigma de tantos parabienes del estado; ahora, que cuando el oráculo alemán dijo que tal, se cambió a todo correr y sin convocar un, pongamos, mísero referendum popular que es lo que procedería si es que la soberanía emana del pueblo.

Y claro, normal que este fenómeno afecte hasta a la lengua; porque cuando un niño pregunta qué es el plural mayestático, es cuando se ha de explicar que se trata del empleo del noos. Uy, que se me fue el dedo…

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~ por Sir Worth en 16 marzo, 2012.

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