CONTRADICCIONES

Reconozco que la inmensa mayoría del material cinematográfico y televisivo que consumo procede del país de los yanquis. Ya sean películas o series, la ficción norteamericana copa el 95 % de mi tiempo de ocio frente a la caja tonta. No es por menospreciar a la propia o la de otros países, ya que de cuando en cuando se encuentra alguna perla, pero es la que más me gusta; puede ser por producción, por trama o por lo que sea, ya que tampoco es que yo sea ningún experto.
 
Y claro, uno ve cómo una y otra vez hay varios fenómenos que se repiten en ellas con muchísima frecuencia; y es cuando me pregunto si son un fiel reflejo de su sociedad, o tan sólo el producto de la mente desquiciada de los guionistas.
 
Porque cuando algún chorizo, maleante o la víctima de una oscura conspiración precisan de un vehículo para huir, no les cuesta demasiado dar con un coche que tiene las puertas abiertas; y la llave, o está en la visera o en otro sitio bastante fácil de encontrar. ¿Qué pasa, que les sobra tanto el dinero que les da igual que les roben el utilitario?
 
Otro clásico: alguien quiere entrar en un domicilio al que no tiene derecho legal de acceder. O una de dos: la llave se encuentra bajo el felpudo, o basta con romper uno de los cristalitos que componen la puerta para girar el pomo. ¿Cómo pueden ser tan confiados de mantener el mismo sistema de cierre, si quien quiera puede allanar su morada?
 
Detienen a un tío, y va indocumentado. Cuesta comprender cómo en un país tan grande, con una población enorme, no implanten la obligatoriedad de un sistema análogo a nuestro DNI, con huellas digitales incluidas. Así, si cualquiera se puede identificar con, por ejemplo, el carnet del videoclub, no cuesta demasiado ir aumentando la lista de alias de fugitivos y criminales. No sé, puede que esto se deba a que, en sus orígenes, los USA se fundaron con muchísima carne de cañón del viejo continente, gente que huía de la justicia y que cruzando el charco se libraban de sus problemas. Y claro, al final estar tan controlado puede crear manía persecutoria.
 
Ejemplos de este tipo de conductas y otras tantas los hay a miríadas en cine y televisión. Por ello, repito: ¿son así en realidad, o sólo en la ficción? Porque entonces habría que retomar todo un clásico del cómic, una frase a la que sólo tendríamos que retocar el gentilicio para actualizarla: están locos estos yanquis. Y eso con el perdón de Goscinny y Uderzo, claro.
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~ por Sir Worth en 29 diciembre, 2009.

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