MATERIAL PERECEDERO

Nos encanta tener música de fondo; sobre todo, a la hora de ejecutar alguna tarea. Parece que así se nos hace más llevadera nuestra labor. Y eso siempre y cuando no estemos escuchando un tema en concreto por deleite personal.
 
Entras en un establecimiento  público cualquiera, ya sea una tienda, una oficina o incluso algún organismo institucional, y ahí está la radio o el hilo musical. Enciendes la televisión, y hay millones de anuncios con los nuevos tonos que puedes descargar en tu móvil, e incluso en el telediario hacen reseñas del lanzamiento del nuevo trabajo de fulanito.
 
Lo triste de todo esto es que nos meten por las orejas, y siempre hasta el hartazgo, la misma (y con perdón) mierda. "Aquí tenéis el último superventas, de la mano de tal" te suelta un gurú de las ondas desde su micrófono en Los Cuarenta Criminales. Y si te fijas con un mínimo de sentido crítico y analizas lo que te están echando (independientemente del gusto personal de cada uno), te das cuenta de que la calidad compositiva e instrumental es nula. Cero. Inexistente.
 
Campañas de marketing a cucharadas para intentarte hacer ver que no hay nada como el exitoso "…" de no sé quién.
 
Por contra, a los aficionados a estilos que no son, ni de lejos, tan promocionados, se nos tilda de bichos raros, de pasados de moda o de poco gusto por individuos cuyos conocimientos sobre la materia son, cuando menos, dudosos.
 
El más claro ejemplo de todo esto que quiero decir se ve con el transcurso de los años. Tal y como afirma el gran Fernan.com.es , cuánta razón poseía la afirmación del famoso filósofo alemán Zanussi (el tiempo nos da la razón). Todos estos hits, que tan de moda se ponen, duran unos meses; con suerte, alguno de los supuestos artistas sacarán un nuevo trabajo al año siguiente o al de dos… y nunca más se sabrá de ellos, quitando contadas excepciones.
 
Por ello, cada vez que veo a un quinceañero con una camiseta de Judas Priest, a un chaval con un disco de John Coltrain en su MP3 o un mozo con el careto de Bach pegado en su carpeta, algo se me remueve en las entrañas. Porque los géneros denostados por la mayoría son los que sobreviven y, sin tanto soporte mediático, al final son los que perduran.
 
Y si algún pardillo te suelta lo de que "cuando tanta gente escucha a tal grupo, por algo será", la única respuesta que puede salir por mi boca es que diez mil millones de moscas no pueden estar equivocadas: come mierda.
 
Y que viva el heavy…
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~ por Sir Worth en 16 marzo, 2009.

5 comentarios to “MATERIAL PERECEDERO”

  1. AAaaaaamén!!!

  2. Qué razón tienes amigo Sir. Viva el heavy, el garaje, el punk y viva los Inner!!!

  3. Sin ánimo de pecar de inmodestia… pero es que siempre tengo razón.Y gracias por esos ánimos para los Inner… si algún día encontramos cantante y recabamos en Zaragoza o Barcelona para un bolo, ya os mandaré unos pases VIP

  4. Me encanta que las enseñanzas del gran Zanussi te sirvan de inspiración para tus escritos…

  5. Zanussi me la pela… siempre y cuando pueda "vever" de las grandiosas y sabias fuentes de ese blogger, guitarrista y mejor persona (¿esto tení copyright?) Fernan.com.es

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