6.- EL MONTE DE LA LLAMADA

Necesito recuperar la moral de la gente e iniciar una revolución. La revolución. Lograr el alzamiento general contra el yugo asfixiante del déspota senescal. Y aunque mis últimas victorias han invitado a varios grupos de insatisfechos a emularme, y el humor que emana del sentir del pueblo se va fortaleciendo, soy consciente de que no es suficiente. Pero sé cómo hacer que sí lo sea.

La gente necesita símbolos con los que identificarse; personas, objetos o actos que despierten en sus nobles corazones la necesidad de empuñar sus espadas, lanzas e incluso sus cayados. Yo mismo soy un símbolo, pero el mensaje que mi estela les transmite es el de la ayuda externa. Por tanto, sólo he de encontrar otro que sea capaz de encender la llama encerrada en el interior de cada uno.

En el mismo centro geográfico de nuestras tierras, coronando el valle principal, se alza majestuoso el Monte de la Llamada, destacando con diferencia de las demás cimas de los alrededores. En su cumbre, a la que se accede por un sendero zigzagueante tan tortuoso como empinado, se levanta el Hogar del Cuerno.

Desde tiempos ancestrales, en caso de necesidad o urgencia, un enviado del consejo de ancianos subía hasta la cúspide y tocaba el Gran Cuerno. El poderoso sonido del colosal instrumento retumbaba a través de las paredes de todos los valles, anunciando a todo el mundo, según la secuencia empleada, el tipo de mensaje deseado: llamada al Gran Consejo, incendio grave en tal valle, enemigos acercándose,… Todo un lenguaje empleando tan sólo una única nota, grave como pocos sonidos conocidos por el hombre.

Cuando el consejo de ancianos fue encerrado, el senescal puso a un fuerte contingente custodiando el acceso al sendero que conduce a la cima del Monte; era perfectamente consciente del poder psicológico que puede desencadenar su llamada. Y he ahí mi objetivo: soplar el Gran Cuerno tan fuerte como jamás nadie lo haya escuchado.

Evito directamente el sendero, y encaro la ascensión por el lado opuesto, la vertiente fría y ventosa orientada hacia el norte. Es una tarea laboriosa y plagada de peligros; la pared que estoy trepando parece cortada a cuchillo, y en varias ocasiones una mano sudorosa o un pie mal apoyado me proporcionan unos minutos de angustia. Pero he de conseguirlo; ya no sólo por mí, sino por todos.

He necesitado casi dos días para subir, me encuentro exhausto. Apenas he encontrado durante la ascensión los salientes justos para dormir medianamente, no sin atarme a mi espada clavada contra la roca para evitar una caída a todas luces fatal. Así que esperaré a que pase esta noche para reponerme. Por suerte, tal y como imaginaba, no hay guardias en el Hogar del Cuerno. Supongo que creían imposible llegar aquí por otro camino distinto del sendero.

Despunta el alba; un nuevo día comienza su andadura, y mi despertar se produce pocos minutos antes de la salida del sol. Parece que los mismos dioses apoyan mi causa, el cielo está completamente despejado de nubes. Es el momento.

Entro en el Hogar y extraigo el Cuerno de su funda de piel. Sabía que era grande, pero nunca imaginé que su tamaño pudiese doblar el mío; a saber qué clase de animal de la antigüedad era capaz de portar semejantes defensas. Por suerte, su interior es huero y no es necesario ningún esfuerzo extraordinario para sacarlo fuera y subir a la atalaya instalada en la techumbre del edificio. Hay un apoyo en su mismo centro, y compruebo que gira en ambas direcciones; así podré dirigir el sonido hacia los cuatro vientos.

Pese a que hace muchísimo tiempo que nadie de nuestro pueblo emplea un cuerno, y mucho menos éste, recuerdo perfectamente los ritmos y cadencias del lenguaje a utilizar. Sólo espero que mi gente conserve el significado de este potente canto en sus memorias.

En los distintos valles, poca gente duerme. La mayoría están a punto de ponerse con sus faenas, procuran trabajar el mayor tiempo posible durante las primeras horas del día antes de que el sol sea demasiado insoportable y castigador.

Un atronador sonido se propaga en todas las direcciones; los hombres se miran asombrados al reconocer el tono de llamada del Cuerno. Esa primera nota, mantenida durante un largo tiempo, contiene una traducción clara y simple: “atención, prestadme toda vuestra dedicación, dejad lo que estéis haciendo para escuchar mi mensaje”. Y todos le hacen caso: las manos sueltan los aperos de labranza, las vistas se levantan, los corazones bombean a un mismo ritmo.

Con toda la potencia que puedo exprimir a mis enormes pulmones, expando una consigna a todas las almas que anhelan recuperar el rumbo de sus vidas: “peligro, enemigos”; “acudid todos”; “todos los valles”; “muerte”; “enemigos”; “ahora”. Y el último tono, el decisivo: he de firmar el mensaje: “lobos”.

Al principio, no parece haber respuesta; no he de ser impaciente. Una hoguera de respuesta es prendida en el valle del Oeste, a la que sigue otra en el de la Laguna, y otra, y otra, y otra más,… la rebelión ha comenzado.

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~ por Sir Worth en 4 febrero, 2008.

7 comentarios to “6.- EL MONTE DE LA LLAMADA”

  1. Ainssss. No nos puedes dejar así, pon el siguiente capítulo…. ¿hay que esperar hasta mañana?

  2. Me temo que… sí
     
    ¡¡¡Pero que malo que soy!!!

  3. Hay que ser un verdadero "cabrón retorcido" para dejar así de intrigados a tus lectores.Me está encantando. Me he metido tanto en el papel, que he prendido fuego a mi coche para ver si Lobo Solitario consigue ver las llamas desde el Monte de la Llamada. Estamos listos para la rebelión, amigo Sir. 😉

  4. Me alegro de que guste tanto. Teóricamente, queda un único capítulo, pero estoy meditando si añadir un último más.
     
    Quién sabe, lo iremos viendo.
     
    Gracias por leerlo y compartir tu opinión, compañero del ka…

  5. Por cierto, se me olvidaba comentar que el cuerno en sí tiene cierto realismo histórico en estas tierras. Antiguamente, para convocar las asambleas de Bizkaia, se subía a determinados montes de nuestro paisaje para hacer el llamamiento general. Por ello, montes como el Kolitza van acompañados del calificativo de "bocineros".
     
    Y cierro la universidad por hoy (jaja).

  6. Vaya relato!! en serio deberías considerar la idea de una historia más larga, la trama da para muchas aventuras más… Mientras tanto… qué sigue, qué sigue????

  7. Sí, la verdad que me va a dar un poco de pena que esta historia termine. De todas formas, tal y como dije ayer, he decidido ampliarla en un capítulo más, que escribiré hoy para colgarlo mañana y así no romper la marcha.
     
    Me alegro de que sea de tu agrado…

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