Y PARECE QUE FUE AYER..

Pues no, han pasado 31 añazos desde que el mundo tuvo el inmenso placer de albergarme en su seno, coseno e incluso tangente, con sus correspondientes arcos (incluso voltaicos).
 
Como resumen de mi último año vital, la verdad es que no ha sido demasiado bueno; la marcha de la abuela y la ruptura con Evita son dos puntos negros muy a tener en cuenta en el plano personal. Laboralmente, la merma en los ratios del variable comercial también ha supuesto una cuñita, pero el buen rollo que tenemos por aquí compensa algo.
 
Claro que también hay alegrías; todos los apoyos recibidos en momentos especialmente delicados para mi equilibrio emocional, tanto desde la familia como amigos, tienen un valor incalculable.
 
Por todo ello y mucho más, simplemente ¡¡GRACIAS!!
 
Para finalizar la única entrada que agregaré hoy (sí, me han dado fiesta esta tarde), ahí os dejo un pequeño relato que colgué en el foro este lunes, y que puede reflejar un poco cómo me siento (sí, con la espalda apoyada en el respaldo,…). Os dejo con "Entre la bruma":
 
 
 
Bruma. Densa, blanca y asfixiante bruma. Tras la brutal batalla librada, lo único que mis cansados ojos divisan es la incorpórea y alba solidez del aire que me rodea.

Ha sido un combate duro, a cara de perro, en el que no cabían prisioneros. Una única consigna: matar o morir. Una auténtica carnicería, de la que soy el único superviviente.

Desde que mi espada lamiera la carne del último de mis enemigos, llevo errando como alma en pena por estos campos; si he de ser sincero, no sé cuanto tiempo ha pasado: días, semanas,… puede que sólo horas, pero mi capacidad de raciocinio ha perdido bastantes posiciones respecto a lo usual. En parte es normal, me digo a mí mismo; luchas tan encarnizadas desgastan anímicamente hasta al más fuerte y sereno.

Pero parece que la bruma se empieza a dispersar, y entre sus claros me parece distinguir alguna que otra silueta; no hay duda, varias personas se acercan. Mas la atmósfera dista mucho de ser transparente, por lo que sus rasgos me son indescifrables; lo mismo podrían ser amigos que enemigos.

Por tanto, heme aquí, con el pecho henchido de orgullo, la cabeza erguida y desafiante, el brazo fuerte y armado, sintiendo las manos de todos los que me han acompañado a través del camino apoyando firmemente mis cansados hombros.

Sean amigos o enemigos, me verán resurgir de entre la bruma con todo mi esplendor; si he de mostrar mi nobleza y lealtad o, por contra, mi fiereza y rabia, eso ya corresponde a otro contarlo. Pero de momento podrán saber que sigo vivo…y que mi pecho no alberga temor alguno.

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~ por Sir Worth en 27 diciembre, 2007.

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